La sala de 9 de Julio 9 perduró casí medio siglo. La otra, ubicada en San Martín 131, sobrevivió durante la década del 60. En el 90 ya no existían. La mayoría de los cines de pueblo cerraron irreversiblemente sus puertas. En algunos casos, se remodelaron las salas que cobijaban en sus trazados para dar lugar a nuevos emprendimientos. En otros, se optó por la demolición definitiva para adecuar el espacio a los lineamientos que plantea la urbanización. Incluso es posible que, a modo de testimonio, algún pueblo o ciudad -como Monteros- haya intentado preservar la vieja sala de cine para que las nuevas generaciones no olviden el pasado de sus mayores. Una cuestión del pasado Pero, en la mayoría de ellos, el cine es una cuestión del pasado. Un recuerdo sólo almacenado en el inconsciente de los memoriosos. Y esos memoriosos son los que disponen de la alforja más preciada para rescatar del olvido lo que a veces poco importa evocar. En cada pueblo o ciudad, en el que alguna vez funcio...
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